CONCIERTOS

Mediterránea Festival 2026: tres noches de grandes directos que lo confirman como una cita imprescindible del verano

Love of Lesbian convirtió su gira de despedida en uno de los momentos más emotivos del festival, mientras Siloé y Ultraligera confirmaron su enorme presente en una edición que volvió a reunir en Gandía a diferentes generaciones alrededor de la música en directo.

Tres días, mucho calor, una tormenta capaz de poner en jaque la última jornada y, por encima de todo, muchas canciones. Mediterránea Festival 2026 cerró este sábado en Gandía una nueva edición demostrando por qué se ha ganado un espacio propio dentro del calendario de festivales nacionales.

Del 13 al 15 de agosto, el recinto del Parque Ausiàs March volvió a convertirse en lugar de encuentro para un público muy heterogéneo, desde seguidores habituales de la escena indie hasta familias enteras que encontraron en las primeras horas de cada jornada una forma diferente de disfrutar de la música en directo.

Y aunque cada día tuvo su propia personalidad, si algo nos llevamos de esta edición es la sensación de estar asistiendo a varios momentos importantes: Love of Lesbian despidiéndose de los escenarios tras 25 años de carrera, Ultraligera confirmando el enorme momento que atraviesa y Siloé demostrando que su crecimiento está muy lejos de haber tocado techo.

Jueves: Carlos Ares, Ginebras y una esperadísima Ultraligera

El jueves sirvió para tomarle el pulso al festival. Kitai, Lisasinson, Carlos Ares, Ginebras, Ultraligera y Fontán componían una jornada inaugural especialmente atractiva para quienes siguen de cerca la nueva escena nacional.

Carlos Ares fue uno de los primeros en conseguir que el público cantara prácticamente sin descanso. Una de esas actuaciones que funcionan como recordatorio de que los festivales también sirven para comprobar cómo determinados proyectos han crecido mucho más rápido de lo que a veces percibimos desde fuera.

Pero había especialmente ganas de Ultraligera.

La banda madrileña llegaba como uno de los platos fuertes de todo el Mediterránea 2026 y respondió con uno de los directos más intensos de la primera jornada. Guitarras, actitud y una conexión con el público que confirma que hablar de ellos como una banda emergente empieza a quedarse bastante pequeño.

Ginebras completó otra de las citas destacadas de una noche que dejó el listón alto desde el comienzo. Fontán, quedó en una hora solo apta para los más valientes.

El único punto claramente mejorable de esta primera jornada lo encontramos precisamente antes de entrar. En determinados momentos, las colas de acceso se hicieron especialmente pesadas bajo el calor de agosto. Una vía diferenciada o más ágil para accesos VIP y, sobre todo, para familias con niños pequeños habría evitado que muchos menores tuvieran que permanecer esperando entre una gran concentración de personas y a temperaturas muy elevadas.

Es un detalle relativamente sencillo que creemos que podría mejorar todavía más la experiencia de un festival que tiene una particularidad que merece la pena conservar: es habitual encontrarse familias enteras disfrutándolo juntas.

Viernes: Love of Lesbian y una despedida que inevitablemente tenía algo de histórica

Si el jueves había nombres esperados, el viernes tenía uno marcado en rojo.

Love of Lesbian llegaba a Gandía dentro de su gira de despedida tras 25 años de trayectoria. Y eso convertía su paso por Mediterránea en algo más que otro concierto de festival.

Antes, Miss Caffeina había dejado el terreno perfectamente preparado con uno de esos directos construidos a base de canciones que el público conoce, reconoce y canta desde las primeras notas.

Después llegó el momento de Santi Balmes y compañía.

Ver a Love of Lesbian en este contexto inevitablemente tenía un componente emocional diferente. Veinticinco años son muchas canciones, muchos discos y, sobre todo, muchas historias personales asociadas a ellas. El concierto terminó convirtiéndose en una celebración colectiva de una banda que forma parte de la banda sonora de varias generaciones.

Miles de voces cantando canciones que han acompañado vidas enteras hicieron del viernes probablemente la noche más emocional del Mediterránea 2026.

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Y después de las guitarras, como durante buena parte del fin de semana, había alguien dispuesto a conseguir que nadie pensara todavía en marcharse.

Óscar Martínez DJ volvió a demostrar que conoce perfectamente el público que tiene delante. Temazo tras temazo, sus apariciones entre conciertos y sus sesiones se convirtieron en uno de esos elementos que ayudan a mantener vivo el ambiente del festival incluso cuando no hay una banda sobre el escenario.

Porque un festival también se construye en esos espacios entre concierto y concierto.

Sábado: la tormenta quiso cambiar los planes, pero no pudo con Mediterránea

La tercera jornada empezó mucho antes de que sonara la primera canción.

Las tormentas que atravesaron la zona durante la tarde obligaron a retrasar la apertura del recinto y a modificar la programación prevista. La prioridad fue mantener los horarios y la duración de los principales conciertos de la noche, lo que inevitablemente tuvo consecuencias.

Y aquí llegó una de las noticias más amargas del sábado: propuestas como Nuevos Vicios terminaron quedándose fuera.

Una auténtica pena para bandas que también forman parte de la riqueza de un festival y que merecían tener su espacio delante del público.

Pero si algo merece reconocimiento es la reacción posterior.

Después de la lluvia y con algunas zonas inevitablemente embarradas, el equipo de Mediterránea consiguió acondicionar el recinto para que la última noche pudiera celebrarse. Viendo cómo había caído el agua unas horas antes, conseguir que miles de personas pudieran volver a entrar y disfrutar de los conciertos no era algo que debiera darse por sentado.

Y cuando la música empezó, volvió a hacerlo en serio.

Niña Polaca recuperó rápidamente el pulso del festival antes de que La M.O.D.A. protagonizara uno de esos conciertos donde resulta difícil distinguir quién canta más fuerte, si la banda o quienes están delante.

La Maravillosa Orquesta del Alcohol volvió a demostrar que pocas formaciones dominan como ellos esa sensación de concierto colectivo: brazos arriba, canciones gritadas y una conexión que funciona prácticamente desde el primer minuto.

Pero quedaba todavía uno de los nombres que más expectación había generado durante todo el fin de semana.

Siloé confirma que ya juega en otra liga

Había muchas ganas de Siloé. Probablemente tantas como de casi ningún otro grupo de esta edición.

Y el concierto confirmó las expectativas.

Fito, Xavi y Jaco encontraron delante un público completamente entregado y construyeron uno de los momentos más intensos de las tres jornadas. El crecimiento de la banda durante los últimos años se percibe ya no solo en números o recintos: se nota en cómo responde la gente cuando pisan un escenario.

El directo tuvo incluso que detenerse momentáneamente para permitir el acceso de los servicios médicos ante una incidencia entre el público. Desde nuestra posición no pudimos comprobar exactamente qué había sucedido, pero la actuación se paró hasta que los sanitarios pudieron acceder y atender la situación.

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Después volvió la música.

Y el final fue probablemente la mejor imagen posible para explicar lo que ocurre actualmente alrededor de Siloé: Fito terminó bajando del escenario y metiéndose entre el público, cantando rodeado de seguidores, abrazos y besos.

Un concierto que dejó también una pequeña reflexión sobre los horarios.

Siloé actuaba a las 00:45 horas. Entendemos perfectamente que colocar a una de las bandas más esperadas en plena madrugada es también concederle uno de los horarios principales del festival. Pero en un evento con una presencia familiar tan evidente, creemos que un horario alrededor de las 22:30 habría permitido que muchos niños que escuchan y siguen al grupo pudieran disfrutar también de uno de los grandes conciertos de la edición.

Durante estos tres días hemos vuelto a ver a numerosos padres y madres compartiendo festival con sus hijos, especialmente durante las primeras horas.

Este año echamos de menos más propuestas específicamente dirigidas al público infantil fuera de la programación musical, algo que reforzaría todavía más esa personalidad familiar que Mediterránea tiene de manera bastante natural. Que los menores de 10 años puedan acceder gratuitamente es ya una declaración de intenciones; seguir desarrollando esa vertiente puede convertirse en uno de los elementos que diferencien al festival de muchas otras citas estivales.

Mediterránea es también Gandía

Porque probablemente ahí esté una de las claves.

Mediterránea no se entiende igual fuera de Gandía.

Ir a la playa durante el día, comer, pasar la tarde en familia y terminar viendo conciertos convierte el festival en algo más parecido a unas vacaciones con música que a tres jornadas encerrados exclusivamente dentro de un recinto.

En 2026 la programación volvió además a extenderse por la ciudad con Mediterránea al Carrer, conciertos gratuitos y propuestas en espacios como la Plaza Mayor o el Palau Ducal, reforzando esa relación entre festival y ciudad.

Y después está el tamaño.

Frente a macrofestivales donde desplazarse entre escenarios puede convertirse en una pequeña expedición, Mediterránea mantiene una escala relativamente cómoda y un ambiente cercano que sigue siendo una de sus mayores virtudes.

Calor, barro, canciones y ganas de volver

No todo fue perfecto. El calor, la tormenta y los horarios que comienzan con demasiado calor y acaban con conciertos muy familiares tarede fueronun protagonista inevitable.

Pero también vimos a Carlos Ares haciendo cantar al festival, Ultraligera confirmando su enorme presente, Miss Caffeina preparando una noche inolvidable, Love of Lesbian celebrando 25 años de canciones, La M.O.D.A. convirtiendo Gandía en un coro y Siloé terminando literalmente entre su público.

Vimos también a un equipo reaccionar ante una tormenta y conseguir que, unas horas después, el festival pudiera continuar.

Y vimos muchas familias, grupos de amigos y varias generaciones compartiendo las mismas canciones.

Quizá por eso, incluso con temperaturas imposibles, alguna espera y un último día pasado por agua, Mediterránea sigue siendo una de esas citas que apetece volver a marcar en el calendario cuando termina. Mañana lunes 17 salen los primeros abonos a precio reducido a la venta. Estamos seguros que volarán como lo hicieron el año que viene.

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Y es que tres días después, nos vamos cansados, con vídeos que volveremos a ver unas cuantas veces y con la sensación de que agosto en Gandía tiene ya una banda sonora propia.

Nos vemos en Mediterránea 2027.

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