Desde unas primeras canciones nacidas casi por casualidad y como una forma de transformar un momento personal complicado hasta la publicación de su primer álbum de estudio. Los Acebos han convertido en 23 el recorrido de una banda que empezó a construirse en 2023 y que desde entonces ha ido profesionalizando su sonido, su directo y su manera de entender la música. Hablamos con la banda sobre el origen de esas canciones, la necesidad de romper con una rutina que terminó por oprimirles, el trabajo junto a Juan de Dios y el camino que les ha llevado de aquellos primeros temas grabados con pocos medios a un proyecto que hoy mira hacia adelante sin perder de vista de dónde viene.
¿En qué momento os dais cuenta de que aquellas canciones que inicialmente eran un desahogo podían convertirse en el primer disco de Los Acebos?
La primera vez que compuse unos temas, los grabé en un local de estudio con muy poquitos medios. No iba a montar ni tan siquiera una banda de aquella. Desde ese punto de vista, las cosas fueron rodando solas. Primero escuché los temas, después monté una banda con mis colegas. Más tarde ya empecé a buscar bolos y mandar notas de prensa como podía. Y a partir del EP de Esclavos de la Intensidad, todo cambió. Ahí sí que ya me planteé seriamente intentar dedicarme a la música. Ahí estamos. Los sueños ni son fáciles ni gratis. Se pagan peajes. Pero bueno… La música es mi pasión. Hemos vivido momentos increíbles, y eso no nos lo quita nadie.
¿Qué tenían esas primeras canciones que hizo que quisierais conservarlas y llevarlas hasta 23?
Creo que como primer álbum de estudio, era bastante emblemático tener todas las canciones que me hicieron vivir esos momentos tan ways que comentaba antes. Ni tan siquiera fue una idea mía. Nació de Juande y de Esmerarte. Cuando me lo comentaron, la verdad es que me llené de alegría. Además, mi colega Luis Cuervo, el que al principio me hizo todas las fotos, vídeos y demás…. Es el que ha diseñado todo el tema del vinilo y portada. Es muy bonito para mí todo esto la verdad…
El disco recorre el camino de la banda desde su formación en 2023 hasta la actualidad. ¿Qué ha cambiado en vosotros, tanto a nivel personal como musical, durante este tiempo?
Casi todo menos la ilusión y las ganas de seguir construyendo y mejorando. Todo se ha profesionalizado. A nivel producción, yo aprendo cada día de Juande. Es un lujo tenerle al lado y que quiera enseñarte el camino. A nivel banda, hemos tocado un montón y también hemos ensayado a saco para que el directo vaya rodado. Nos han pasado ya un montón de cosas, que hemos ido aprendiendo a prever y gestionar. Encima del escenario creo que Los Acebos dan energía. Eso es lo que nos comenta la gente, y también lo que nosotros hemos podido ir viendo. Da igual que la gente no nos conociera antes de ver un bolo nuestro, al final arrancamos unos coreos o saltos al público. Es súper bonita la conexión con la gente a través de la música, yo creo que por eso hacemos esto.
23 nació, en parte, de un momento crítico y emocional. ¿Cómo fue transformar esas experiencias personales en canciones y, posteriormente, en un disco?
Pues todo de una manera súper ingenua. Estaba pasando un mal momento en mi vida. La típica crisis que todo el mundo pasa, nada especial. Transformé todas esas emociones en canciones. Nunca había hecho canciones, ni tan siquiera había tenido una banda… Pude grabarlas y una cosa llevó a la otra. A partir de ahí empezaron a pasar cosas. Realmente mirando atrás estoy muy orgulloso de todo lo que hemos construido.
También habláis de una evolución desde canciones más dramáticas hacia otras con un aire más esperanzador. ¿Cómo se refleja ese cambio en el sonido y las letras del álbum?
Cuando grabamos el EP de Esclavos de la Intensidad, los ánimos eran mucho más esperanzadores. Inevitablemente eso se refleja en las letras. Yo no sé escribir una canción si no es contando mis emociones del día a día. Necesito tener algo que contar. En este sentido, realmente ya había roto con la rutina que me oprimía y era la propia música la que me estaba dando todos esos ánimos. Trabajé muchísimo en el proyecto hasta llegar a grabar Esclavos de la Intensidad, y tocar en PortAmérica aquel año me dio una bocanada de aire fresco. Tocamos los primeros y con muchísimo sol, pero era el sitio que nos tocaba, no podía ser de otra manera. Pero para nosotros era como un hito increíble, no nos lo creíamos. Todo aquello me dio fuerzas para seguir con fuerza con todo este rollo de la música.
¿Por qué decidisteis llamar 23 al disco y qué representa para vosotros ese número?
En 2023 fue cuando poco a poco compuse aquellas primeras canciones, fue realmente donde nació todo. A las 23 también fue cuando empecé a currar, y ahí dejas de tener tiempo para dedicarle a las cosas que realmente te llenan. Siendo consciente de que tener un curro hoy en día es una suerte increíble, la rutina comenzó a oprimirme. Cuando me di cuenta había desplazado todo mi mundo interior creativo. Realmente me pareció buena idea ponerle 23 como la vuelta a aquellos orígenes.
El concepto del álbum habla de romper con la rutina, salir de la zona de confort y perseguir los sueños. ¿Hasta qué punto esas ideas están relacionadas con vuestra propia historia como banda?
Todo. Hubo un momento en el que tuve que empezar a desplazar otras cosas para intentar montar todo esto que se ve ahora mismo. Muchas veces no somos conscientes de lo mucho que cuesta intentar levantar un proyecto. Realmente empecé a compaginar mi curro de oficina con todos los viajes a bolos, estudio, entrevistas, y ferias de la industria musical. Mandar mails para conseguir bolos o entrevistas… Durante mucho tiempo yo hacia todo esto y lleva mucho tiempo y dinero. El momento mas importante de la banda hasta ahora fue entrar a formar parte de la familia Esmerarte. Ahora hay un equipo detrás que confía en el proyecto y nos ayuda en cualquier cosa que necesitemos. Cuando haces tú (mal o regular) todo ese curro, valoras cada pequeño gesto de alguien que te ayuda en todas esas labores que conlleva gestionar una banda. En ese sentido, simplemente agradecer. Es un momento muy bueno para la banda ahora mismo.
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Hay una idea que atraviesa todo el disco: «sentirte vivo cada día, hacer que cada minuto cuente». ¿Qué significa para vosotros esa frase?
Es increíble ver como poquito a poquito va creciendo el proyecto que empezaste sin tener ningún tipo de expectativa. En ese sentido, levantarte todos los días con el propósito de seguir avanzando, hace que cada minuto cuente. Como comenté, a veces se pagan mil peajes, pero lo haces con una ilusión. Estamos todos muy contentos.
Nubes, Nuestra revolución y Lienzo en blanco fueron los tres adelantos del álbum. ¿Por qué elegisteis precisamente estas canciones para presentar 23?
Fueron las canciones que más me marcaron en aquella época. El focus track del disco es Como si Fuese la Última vez, que es mi canción favorita de todas las que compuse en aquel local de ensayo. Realmente no fue complicado elegir los singles. Lo teníamos bastante claro desde el principio.
Los tres singles hablan, de diferentes maneras, de romper las reglas y perseguir los sueños. ¿Qué queríais transmitir con ellos antes de que el público pudiera escuchar el álbum completo?
Me parecen buenos mensajes en general. Siendo realista, creo que está bien intentar ir a por lo que te llena. Siempre siendo realista. Todo conlleva un esfuerzo y un sacrificio. Muchas veces nos fijamos en el fin, pero no en el camino que conlleva llegar hasta la meta. Entonces creo que intenté reflejar este mensaje en todas esas canciones. Espero que a la gente les gusten los temas y los hagan suyos. También me gustaría que la gente interprete el mensaje como quieran. Al fin y al cabo, estoy contando emociones y sentimientos que tenemos las personas en nuestro día a día.
Ahora que 23 ya está publicado, ¿hay alguna canción que haya adquirido un significado diferente para vosotros respecto al momento en que la compusisteis?
Creo que todas las canciones de la cara B cogieron una dimensión distinta. Las pudimos rescatar con Juande y volver a producirlas, y todas crecieron un montón en mi opinión. En ese sentido, yo me he reencontrado con todos esos temas que ya no me representaban. Ahora las canto con otro enfoque. Ahora creo que sí que se acercan a la línea y concepto que son Los Acebos hoy en día.
Habéis trabajado en la producción con Juan de Dios. ¿Cómo ha sido el proceso de trabajar con un productor con experiencia junto a artistas como Xoel López, Amaral o Leiva?
Mola un montón. Juande tiene una manera de entender la música que me encanta. Aprendo un montón con él. Estamos trabajando en nuevas canciones, y siempre que tengo un hueco me escapo a Coruña a producir a su estudio. Para mi es como ir a Dysneyland París jajaja.
¿Qué aportó Juan de Dios a las canciones y al sonido que teníais inicialmente en mente?
Pues todo. Realmente sin Juande, el sonido de Los Acebos como lo conocemos hoy en día no existiría. Las canciones tienen su seña de identidad. Creo que hacemos buen equipo haciendo canciones. Trabajamos los temas juntos de una manera super orgánica a nivel de comunicación. Creo que esa es la clave de muchas de las canciones que están en este álbum. En la confianza y el respeto por ambos lados. Admiro mucho a Juande.
¿Hubo alguna canción que cambiara especialmente durante el proceso de producción?
Castillos en el Aire si que hubo que darle una vuelta grande. Realmente era demasiado densa al principio, y se tornó a un tema que es muy rockero finalmente. Todas han cambiado bastante, pero respetan la esencia de lo que fueron en su día. Esa era la premisa, porque para hacer canciones nuevas, hubiéramos sacado un álbum con canciones nuevas.
En apenas unos años habéis pasado de formar la banda a publicar vuestro primer LP y tocar en salas, festivales y diferentes ciudades. ¿Cómo estáis viviendo este crecimiento?
Pues no nos da tiempo a pensarlo mucho. Somos una banda pequeña y desconocida. Siempre agradecer a todos esas personas que nos cedieron un hueco en sus escenarios, en sus medios de prensa, y por supuesto a todas las personas que escuchan y siguen el proyecto. Teniendo clara nuestra posición de banda emergente, abrazamos todas esas cosas que nos han ido pasando por el camino. Si esto se acaba mañana, nos llevamos muchos recuerdos de la música. Pero el mood no ha cambiado, seguimos trabajando como locos para seguir haciendo canciones y enseñándoselas a la gente. Nuestra pasión es esa, y el regalo son los conciertos y vibrar con el público. Seguimos en la lucha.
¿Cuánto ha influido el directo en la evolución de Los Acebos y en vuestra manera de entender las canciones?
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Creo que ha influido un montón. El camino nos va enseñando cosas nuevas y va cambiando el enfoque. Creo que vamos creciendo todos a la vez que crece el proyecto, y eso hace que cada vez toquemos mejor y hagamos mejores canciones. Realmente esto no debería decirlo yo, lo debería de decir el público jajajaja
Habéis formado parte de programas como GPS y BATEA y habéis pasado por festivales como PortAmérica o el Festival de la Luz. ¿Qué supone para una banda que está creciendo contar con este tipo de oportunidades?
Creo que lo es todo. Tener un equipo detrás profesionaliza el proyecto mucho.
Después de todo lo que habéis vivido desde 2023, ¿sentís que Los Acebos ya tienen una identidad definida o todavía estáis descubriendo hacia dónde queréis llevar el proyecto?
Creo que si que fuimos creando nuestra identidad. Pero de nuevo creo que es el publico el que tiene que decir este tipo de cosas. Es un poco raro decir este tipo de afirmaciones desde dentro. Lo que sí puedo decir es que vienen más temas y me está encantando la línea en la que se dirigen.
Ahora que 23 ya está fuera, ¿qué os gustaría que este disco cambiara o provocara en vuestra trayectoria?No pienso demasiado en eso, pero realmente mentiría si te dijese que no buscamos un agrado en la gente. A todo artista le gusta la buena recepción de
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