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Fito & Fitipaldis convierten el Movistar Arena en una celebración del rock en español

Hay conciertos que funcionan como una sucesión de canciones y otros que terminan convirtiéndose en algo emocionalmente mucho más grande. Lo de anoche de Fito & Fitipaldis en el Movistar Arena perteneció claramente al segundo grupo. Durante más de dos horas, la banda bilbaína repasó buena parte de los himnos que han marcado a varias generaciones mientras presentaba las canciones de El monte de los aullidos, demostrando que siguen siendo una de las bandas más queridas, sólidas y honestas del rock español.

Desde el inicio con “A Contraluz”, el ambiente ya era el de las grandes noches. El recinto entero recibió a Fito Cabrales entre cánticos constantes, convirtiendo el concierto en una celebración colectiva donde daba igual la edad o el momento vital de cada uno: todo el mundo parecía tener una canción de Fito asociada a un recuerdo concreto. Y eso se notó desde el primer minuto.

“Por la boca vive el pez”, “Un buen castigo” o “Me equivocaría otra vez” sonaron como auténticos himnos populares, coreados de principio a fin por un Movistar Arena entregado. Pero lejos de apoyarse únicamente en la nostalgia, la banda aprovechó la gira para demostrar que su nuevo material mantiene intacta esa capacidad de emocionar desde la sencillez y la verdad.

@proximosingle @Fito & Fitipaldis en el #MovistarArenaMadrid 08.05.2026 #tiktokmusic #fitoyfitipaldis #concierto #madrid ♬ sonido original – Próximo Single

Temas como “Los cuervos se lo pasan bien” o “El monte de los aullidos” dejaron algunos de los momentos más especiales de la noche, mostrando esa mezcla tan propia de Fito entre carretera, melancolía y canciones que parecen hechas para acompañar vidas enteras. También hubo espacio para una parte más introspectiva y emocional con “Cielo hermético” o “Cada vez cadáver”, interpretadas con una sensibilidad que mantuvo al público completamente conectado.

Si algo quedó claro durante toda la noche es el impresionante nivel musical de la banda. El sonido fue impecable, limpio y perfectamente equilibrado, permitiendo apreciar cada matiz de una formación que lleva años funcionando como una maquinaria perfectamente engrasada. Especialmente brillantes estuvieron los duelos entre el saxofón y la guitarra de Carlos Raya, elegante y preciso durante todo el concierto, dejando varios de los momentos instrumentales más memorables de la noche.

La recta final fue directamente un ejercicio de memoria colectiva. “La casa por el tejado” convirtió el Movistar Arena en un coro gigantesco, mientras que “Soldadito marinero” fue creciendo poco a poco hasta desembocar en una explosión rockera celebrada por todo el recinto. El cierre con “Antes de que cuente diez” dejó una sensación difícil de fingir: la de miles de personas queriendo quedarse un rato más dentro de esas canciones.

A estas alturas, Fito & Fitipaldis ya no necesitan demostrar nada. Y, sin embargo, siguen subiéndose al escenario con la naturalidad de quien todavía tiene algo que decir. Lo de anoche no fue solo un concierto de clásicos: fue la confirmación de que sus canciones siguen teniendo exactamente el mismo peso emocional que hace veinte años.

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