Afroblue Festival continúa consolidándose como uno de los encuentros más especiales dedicados a las músicas afroamericanas en nuestro país, y en su edición de 2026 sumará al cartel la sensibilidad y la fuerza escénica de Yuley Díaz. La artista cubana, con una propuesta que conecta jazz, música clásica y raíces afrolatinas, actuará en Segovia dentro de un festival que, según ella misma reconoce, “pone en valor músicas con tanta raíz, identidad y verdad”.
Formas parte del cartel de Afroblue Festival 2026, un evento muy ligado a las músicas afroamericanas. ¿Qué significa para ti tocar en un contexto como este?
Para mí es muy especial formar parte de un festival que pone en valor músicas con tanta raíz, identidad y verdad. Yo vengo de Cuba, y Cuba es un cruce muy potente de herencias africanas y europeas donde la música no es solo estética, es una forma de vivir y de contar quiénes somos. En ese sentido, siento que hay un puente muy natural entre lo afroamericano y lo afrolatino. Son lenguajes que nacen de una misma raíz, aunque se hayan desarrollado de formas distintas. Poder estar en un espacio como este, donde esas tradiciones dialogan, me hace sentir muy conectada y muy en casa. Además, mi proyecto se mueve entre lo clásico, el jazz y una búsqueda muy emocional, así que encontrarme en un contexto donde esa mezcla tiene sentido para mí es un privilegio.
Afroblue destaca por su mezcla de soul, jazz, funk y otras raíces. ¿Cómo dialoga tu propuesta musical con ese universo sonoro del festival?
Mi música no pertenece a un solo estilo, pero sí bebe mucho de esos lenguajes, especialmente desde una mirada afrolatina. Más que reproducir un género concreto, me interesa la libertad, la interpretación y la conexión emocional que están muy presentes tanto en el jazz como en las músicas de raíz afro. Creo que el diálogo ocurre precisamente ahí: en la intención. En cómo se cuenta la música, en el espacio que se deja para sentirla y transformarla en el momento. Desde ese lugar, siento que mi proyecto puede conectar con el espíritu del festival.
El festival se celebra en un entorno tan especial como Segovia. ¿Crees que el espacio y el contexto influyen en la manera de plantear el concierto?
Para mí va a ser la primera vez, pero creo que sí. Un espacio como el que he visto te invita a abrir más la música, a hacerla más expansiva. No es lo mismo una sala cerrada que un entorno donde parece más vivo, más compartido.
Vienes de una formación clásica, pero con una fuerte conexión con el jazz y otras influencias. ¿Qué faceta de tu sonido crees que encajará más con el público de Afroblue?
Mi música tiene momentos muy íntimos y delicados, muchas armonías del jazz, energía y mucho ritmo. Pero creo que la faceta que más va a conectar con el público de Afroblue es precisamente la parte cubana, latina y afrocubana de mi sonido, porque ahí aparece mi raíz de forma natural. Por mucha fusión que haga, Cuba es un fuego que no se apaga. Siempre termina apareciendo en la manera en que interpreto, en el ritmo, en la emoción y en la forma de vivir la música. Y creo que esa mezcla entre lo afrocubano, lo clásico y lo emocional puede generar algo muy especial dentro del festival.
¿Estás preparando algo especial o diferente para esta actuación dentro del festival?
Sí, estoy preparando algo especial para esta actuación. Será mi primera experiencia en un espacio abierto y tengo muchas ganas de experimentar esta nueva energía. Creo que un festival te invita a expandir la música. Por eso también he hecho algunos cambios en el repertorio y voy a interpretar algunos temas que no suelo tocar. Y estoy preparando un momento especial que prefiero no desvelar todavía. Es algo que rompe un poco con lo esperado, pero creo que va a aportar algo bonito y distinto.
Afroblue también es un punto de encuentro entre artistas internacionales y nacionales. ¿Qué te interesa más de compartir cartel con propuestas tan diversas?
Me interesa porque siento que es algo muy enriquecedor. Poder escuchar otras propuestas, inspirarme y sentir que formo parte de algo más grande que mi propio proyecto.
Tu trayectoria está muy ligada al teatro musical. ¿Cómo se traslada esa experiencia escénica a un formato de festival?
El teatro musical me ha dado una conciencia escénica muy fuerte, no solo desde la interpretación sino también desde la manera de construir una experiencia emocional, aunque sea música instrumental. El teatro ha influido mucho en mis colores musicales y armónicos. Me gusta crear atmósferas, contrastes… que la música tenga cierta narrativa y no sea solo una sucesión de temas.
Tu proyecto Soledad 518 tiene una carga muy personal y emocional. ¿Cómo crees que conectará ese lenguaje íntimo con un público de festival?
No sé exactamente cómo conectará con cada persona, porque eso es algo muy misterioso y muy humano en la música. Pero sí creo profundamente en la honestidad. Soledad 518 nace desde un lugar muy personal y muy vulnerable, y la verdad se reconoce, aunque no se pueda explicar con palabras…
Para alguien que no te haya escuchado aún y te descubra en Afroblue, ¿qué le dirías que puede esperar de tu concierto?
Más que intentar ponerle una etiqueta, me gusta pensar el concierto como una experiencia. Quizás se puede esperar sentir y conectar desde otro lugar, no sé. Yo creo que en general la vida se disfruta más cuando no se generan demasiadas expectativas y uno se entrega a lo que vaya ocurriendo en el momento.